Perfil

He publicado varios libros, escribir ha estado presente en todas las fases de mi vida. La pintura, más silenciosa, poco a poco, se hizo con el espacio y acabó eclipsando el sueño de ser escritor.

La mayoría de las editoriales reemplazaron apasionamiento idealista y romántico en sus procesos artísticos por lo práctico, las finanzas, caminos seguros que ya habían caminado muchos. Las galerías parecen seguir una calle paralela.

Ya no quedan artistas, cómo iba a haber buscadores de un arte que se esconde en la pasión, en el infinito que ahora queda al otro lado de la frontera.

Como creador idealista y aspirante a una expansión contenida como artista, creo, siento, que los que mueven los hilos y sus asesores, los técnicos y curadores, deberían fluir, priorizar, profundizar e invertir en una investigación incesante, urgente y necesaria, al encuentro de las múltiples voces del arte preparadas para dar un salto y formar parte del universo artístico, aportar nuevas fórmula, expresión, añadir; sumarnos a consagrados, a valores seguros que ya tienen una posición merecida.

Los contratadores son inalcanzables; empequeñece, agota. Parece que sólo nosotros somos los que debemos darlo todo por ser descubiertos, o tener una oportunidad a toda costa.

Siempre he sido muy errático, de dejarme llevar con lo que eso conlleva en todas sus vertientes, hacía la expresión más natural, casi misantrópica. Lo místico, la voz de la naturaleza, el poder y la expresión del silencio, su fragilidad, el pálpito, la intuición, lo que hace vibrar y lo que vibra, el estremecimiento, la oscilación, la resonancia, el eco, caminar hacia la irrealidad porque lo real es escaso y redundante. Las formas de lo que quiero expresar surgen de lo afectivo, ser consciente de mi condición, de mi lugar en el mundo, junto a los incomprendidos, los que sufren de manos de otros me representa, lo elitista no me interesa nada, el lujo y el poder destruyen.

Dirige mi proceso creativo mi incontestable rechazo por los patrones de la sociedad que debemos seguir como si fuésemos todos la misma persona, lo amoralmente correcto, lo que se pone de moda y conlleva rechazo o discriminación, los delirios de grandeza o el acoso de la normalización generalizada de las ansias de opinar, de esos discursos profesionalizados, transversales, que abrazan la ignorancia y la inconsciencia que habitan en nuestro ego, la irresponsabilidad, positivándola. Despiertan en mí deseos de vivir y contarme trabajo desde la pasión, la devoción por lo hermoso, dándole la espalda a lo tóxico, lo maligno; en el arte encuentro la libertad que veo disiparse en la sociedad que vivimos.

Trabajo esencialmente con las manos, no con pinceles, manos colgadas de los ojos y buscando, sin un plan formalizado o una idea concreta, mi camino surge de forma natural. Mis obras tienen muchas capas y su metamorfosis es continua; a veces hasta la extenuación. Cuando casi doy por perdido el trabajo reformulado cien veces, aparece. El proceso es largo e intermitente y es influido por paisajes sonoros, resonancias, el ambiente. O música experimental, porque todo lo que hago es experimentar, no tengo talento, soy metáfora, fábula, un viaje extático de la expresión.

En mi obra, una gran parte de ella es fundamental la textura, una pseudo escultura imperfecta, ruda, profunda, enlazada con simbología, geometría divina, chamanismo, códigos visuales en el propio entramado de mi creación plástica. Y, aunque juego con varios colores, el rojo cadmio púrpura y el negro están presentes en todo lo que he creado en los últimos años. No puedo salir de ellos en este momento. El rojo es atracción y energía, la pasión transformadora, la conexión con la naturaleza, la supervivencia y la revolución; transita, se agarra a tradiciones que habitan en la fascinación, el encantamiento.